Siempre tan cerca…

Posted by admin - 01/12/08 at 03:12 pm

El hombre iba a tientas por el camino boscoso aferrándose a recuerdos borrosos.
—Tan cerca —decía entre dientes—, siempre tan cerca.
Recordaba cómo, de niño, un beso de su madre podía hacerlo superar el dolor de cualquier moretón o magullón que tuviese y cómo los súper héroes que adornaban los curitas que cubrían sus cortadas y raspaduras lo hacían sentirse invencible.
Parecía ahora algo tan lejano.

A los 14 años se había quebrado el brazo.
El entrenador de béisbol le había dicho que podía ser el lanzador del equipo escolar ese año. Era el jugador más joven… hasta que tuvo el accidente.
Abandonó aquel sueño que el destino le negaba, o al menos eso era lo que pensaba en aquel momento.
Había estado tan cerca.

A los 19, probó el sabor del verdadero amor, al menos tan verdadero como su corazón virgen y aún intacto podía probar.
Cuando la realidad se hizo evidente, el vacío se llenó de profundas cicatrices, de gusto amargo, desconfianza, temor y otros demonios innombrables que hicieron nido en su corazón sin previo aviso.
Se fue por el camino equivocado, buscó en el exterior en vez de buscar en su interior, intentó hallar refugio en objetivos mediocres y búsquedas interminables.
Poco fue el consuelo que encontró, incluso cuando las distracciones venían disfrazadas de éxitos.

Luego, llegó la brutal caída, la cual sólo le dejó cenizas y lecciones, y una capa de hastío que cubrió su mundo de un gris mórbido.
No obstante, una voz apagada resonaba en algún lugar profundo de su interior, un sonido metálico que le crispaba los nervios: “tan cerca, ¿no? Y ahora, ¿qué harás? ¿Darte por vencido?”
Se preguntó en aquel momento, tal como se preguntaba ahora, si esa idea tenía razón de ser, si ciertos muros no se derrumbarían nunca, si eran tan fuertes que no se desmoronarían o ni siquiera se agrietarían, acérrimos hasta la tumba, lugar desde el cual su legado continuaría extendiendo sus tentáculos por generaciones y generaciones como arañas insidiosas de duda y desesperación.
—¿Tan cerca de qué? —profirió.

Se despejó lo suficiente como para derramar unas cuantas lágrimas, más surgidas del vacío de su desencanto que de algún proceso de purificación o sanación.
Mientras se regodeaba en su autocompasión, el cacareo interno comenzó a hostigarlo otra vez: “¿Cerca o cercado, cerrado o encerrado? ¿Era el señor Cerca o el señor Cercado?

Quiso desistir de todo, jugueteó con la idea, dándole vueltas una y otra vez.
¿Qué tal si empacaba y se iba?
¿Qué tal si se dejaba morir?
No más besos de Mamá ni curitas mágicos.
¿Quién se enteraría o a quién le importaría?
Excepto por esa molesta pregunta que quedaba en el aire y que lo acosaría para siempre: “¿Qué tal si de veras estuviste tan cerca?”

Le carcomía la mente y lo atormentaba hasta sacarlo de la inercia.
No estaba seguro tan cerca de qué había estado, sólo que había sido “cerca”.
Comenzó a deambular, como deambulaba ahora, y se reconfortó ante la sensación de ir hacia delante.
Si sólo pudiera seguir…

39 y tan cerca.

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Citas Del éxito

Hasta cuando debes intentar? Hasta.

Si no le gusta donde está, ¡cambie! Usted no es un árbol.
-Jim Rohn

Puntos Claves

Qué pena que tantos de nosotros estamos tan cerca al éxito cuando decidimos de rendirnos y lanzar la toalla. Un pequeño instante de descuido, después de meses o años de esfuerzo resulta en nada. ¡Qué lástima!
Peor todavía, es el hecho de que todo el músculo que se ha construído hasta ese punto se marchita, languideze y se evapora. ¡Qué desgaste!
La decisión de continuar a pesar de los retos o siguiendo a una derrota nunca es fácil y sin embargo representa el fundamento de una vida exitosa. Los visionarios son a menudo nada mas que soñadores con un sentido del miedo muy mal desarollado. No saben cuando rendirse y por lo tanto, no lo hacen. Y allí es cuando ocurren los milagros.
Haz el compromiso y quédate hasta el final. Haz tu trabajo. No desistas. Como dice el sabio dicho:
–Algunos se rompen. Otros rompen los récords.

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