Tras puertas cerradas.

Posted by admin - 13/05/09 at 03:05 pm

La comunidad descansaba sobre 28 acres de bien cuidados prados y jardines, ni siquiera una hoja estaba fuera de lugar.
Al poeta le pareció inusual tal perfección, aunque no carente de belleza.
Estacionó su automóvil, atravesó el terreno y entró en el vestíbulo, tan inmaculado en el interior como los campos de afuera.
–No está mal, ¿no?,– el anciano afirmó después del saludo convencional–. Venimos aquí a morir.
El poeta encontró esa afirmación extraña y perturbadora, su morbosidad parecía demasiado evidente para pasar desapercibida, aun si lo dijera en broma.
–Mire, –agregó el hombre, a la vez que señalaba las notas de condolencia en una caja de vidrio sobre la pared–. Pusieron esas cuatro la semana pasada.
El poeta leyó la primera línea, luego se detuvo–: Hacemos extensiva nuestra sincera condolencia y sentimientos de pesar a la familia de…
Él conocía el resto.

Después del almuerzo, hicieron un recorrido por los campos.
-Un señor construyó allí un campo de golf de nueve hoyos, –comentó el anciano–. Le tomó más de un año hacerlo.
El poeta saludó con un movimiento de cabeza a los residentes que pasaban, algunos llevaban marbetes con su nombre, otros sin nada.
Se preguntó por qué.
–Otra mujer tiene un jardín de orquídeas en el invernadero que se ve a lo lejos. Casi se puede decir que ella vive en ese lugar, y con frecuencia adorna nuestro vestíbulo con flores frescas. No sé por qué hoy no tuvimos ninguna.
El hombre los invitó a pasar a uno de los diferentes edificios de apartamentos.

“–Asean todas las unidades una vez a la semana, y hacen limpieza profunda cada seis meses; reemplazan alfombras, cortinas y demás una vez cada diez años, sin importar si es necesario o no. –El hombre rió de su propio chiste–. Todo el mundo arregla el pequeño nicho de su puerta principal como mejor le parezca.
A medida que caminaba por el corredor, el poeta se sintió cautivado por los arreglos.
Una pared tenía decoraciones con motivos militares, cada uno montado en una placa separada, como manifestación orgullosa de una proeza; o al menos eso esperaba.
Otra, con tres muñecas de trapo, cada una a varios metros de altura, como representación de los nietos.
“¿Por qué están sus caras mirando hacia la pared?” pensó el poeta.
El hombre ciego mantiene una margarita fresca, sobre una pequeña mesa de madera y un candelabro, cerca del timbre de la puerta.
El poeta se preguntaba si podría percibir su color o sólo disfrutar con su esencia.

Sobre un aparador diminuto había colocadas cuatro piezas de porcelana: un conejito, una rosa rosada, un hongo y un tulipán con una de sus hojas desprendida.
La hoja solitaria yacía al lado del tulipán; la blanca superficie agrietada contrastaba con el pulido, verde pálido, de los lados.
El poeta pasó de largo, pero se detuvo devolviéndose para dar una segunda mirada.
Miraba la hoja quebrada, no desechada ni arreglada.
¿Por qué?
¿Qué representaba?
¿Tenía algún significado o ninguno?
¿Hace cuánto que está ahí?
¿Será que al dueño no le importa o se quebró esta mañana, o está puesta ahí a propósito como un símbolo, un recordatorio, una metáfora de algún tipo?
“¿Por qué me atrae esto?” Se dijo a sí mismo.

Las preguntas lo apabullaban.
¿Por qué algunos siempre están temblando, mientras otros contemplan las estrellas?
¿Cuántos esperan en sus chozas por una excusa para emerger: la comida diaria, la gala mensual, la rara visita de un familiar?
Por cada jardinero o guardián, ¿cuántos otros viven como reclusos, comen, hacen la caminata obligatoria, toman la siesta y empiezan de nuevo con la sepultura ya cavada en sus mentes?
“¿Por qué me importa y de dónde se desprende toda esta confusión? Suspiró.

“La hoja”, de pronto, el poeta se dio cuenta. “Es lo único roto, es la única cosa que está desarreglada, ninguna otra cosa lo está”.
Hizo una pausa y sonrió por primera vez: una sonrisa de alegría y gratitud, una unión de rebelde camaradería con un alma gemela desconocida.
Expresó su gratitud, en silencio, a esa valiente alma imperfecta que vivía detrás de la puerta.

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Citas Del Éxito

Aunque tengas once, cuarenta y dos o sesenta y cinco años, tu atitud sobre tu vida estará siempre bajo construcción.
John C. Maxwell

Yo no quiero ser mejor que los demás, solo quiero ser mejor que ayer.
Dr. Wayne Dyer

Puntos Claves

La gran mayoría de la población mueren a la edad de los 22 o 23 años aunque pasan otros 50 años sonambuleando hasta que los entierran, consumiendo, vagabundeando mentalmente con muy poco que mostrar por su caminata en esta vida. El lento deterioro, el cambio de una energía vital a un sabelotodo quince añero al empleado que trabaja para sobrevivir, sin pensar, contando los días que le quedan antes de jubilarse, francamente me da asco. Y no nos pongamos a discutir las décadas doradas de tomar medicina y quejarse mas y mas de la lista sin fin de dolencias y padecimientos en anticipación al ataúd.

Con infinitas posibilidades que tenemos todos los seres humanos, deberíamos tomar la idea de que nos toca conformarnos con ser menos de lo posible, amarrarlo a un cohete de NASA y mandarlo a un lejano órbito espacial. Que allí descanse en paz.

Ah, pero luego tendríamos también que apagar los televisores, abrir nuestros ojos, limpiar nuestras orejas, y sacar el polvo de nuestro cerebro donde lleva muchos años acumulando. Eso suena como si fuera un fuerte trabajazo.
Entre feroces encuentros de jujutsu en el gimnasio, estoy de nuevo entrenando para otro maratón. Casi todas las mañanas me regalan nuevos dolores cariñosos. Claro que podría dejarlo todo, tomármelo mas tranquilo y reducir el número de contusiones semanales. Salvo que nunca sabría como se siente uno con el cinturón negro puesto. Me perdiría la oportunidad de empujarme a mi mismo cuando le pego a la pared alla por kilómetro 37, o de correr 42.2 kilómetros con mis esposa o con mi hijo o con los dos. Me parece que prefiero levantarme de la cama y gruñir y reirme de mi mismo un ratillo.

De todas maneras, si cambio mi opinión, siempre tengo el mando a distancia.

One Response to “Tras puertas cerradas.”

  1. Marta says:
    Julio 20th, 2009 at 12:24 am

    Mi querido campeon, nunca dejas de sorprenderme. Eres una mezcla de Rey Mago, Druida, Duendecillo, Angel, Amigo, Padre… SI, ERES EL MEJOR!!
    Todos hemos venido a este mundo con una mision que cumnplir, pero no todos tenemos la suerte de encontrarla. Tu, sin duda, la has buscado y la has encontrado, y te sigues redescubriendo a ti mismo continuamente. Tu potencial es inagotable, tu capacidad de motivar a los demas, de alentar de mover energias positivas y creativas …
    Eres tan grande y tan sencillo a la vez, eres sincero y transparente, divino y humzno…
    Dicen que quien enciende una luz en el camino de los demas, lo hace en el suyo propio. Tu camino siempre estara iluminado. El mundo necesita personas como tu. Enhorabuena, sigue adelante en tu sendero de luz.
    Gracias por ser com oeres, gracias por tu labor!!!

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