Una caminata…

Posted by admin - 05/05/09 at 05:05 pm

El muchacho bordeaba el majestuoso lago, pensando en ella como siempre lo hacía.

Iba por el camino de tierra que se eleva a una altura de diez metros, antes de bajar en forma abrupta hasta la orilla del agua, sólo para retomar su empinada trayectoria.

Caminaba sin rumbo, contento de poder seguir la dirección que le marcaba el camino.

“Para amarla, debo aceptarla sin reservas”, reflexionaba. “Sus alegrías, sus tristezas, su felicidad, sus sufrimientos… toda ella”.

Saltó por encima de una roca en el camino.

“La alegría y la felicidad son fáciles”, se dijo a sí mismo. “¿Pero, las penas y los sufrimientos?”

Observaba desde el camino la verde hierba y más allá las aguas tranquilas del lago, recorriendo todo con la mirada, pero sin prestar mayor atención.

“¿Debo tratar de ponerme en su lugar, ver el mundo con sus ojos? ¿Puedo navegar por tanta historia sin perderme? ¿Puedo entender su dolor a través del mío? ¿Es eso suficiente?”

Acumulaba pregunta tras pregunta, una pila de retórica desordenada que clamaba por la gran respuesta.

En perfecta formación, por encima de los árboles, una bandada de gansos canadienses se lanzó con gran rapidez hacia la superficie cristalina del lago, deslizándose sobre ella antes de posarse, provocando pequeñas ondulaciones

“Parecen abrazar el aire con tan poco esfuerzo”, reflexionó. “¿Cómo puedo abrazarla a ella?”

Caminaba sin rumbo con esa ilusión como su única compañía.

El fuerte aroma de una madreselva interrumpió sus pensamientos devolviéndolo a la realidad.

Sonrió al percibir la dulce esencia, amable recuerdo de todas las cosas buenas, silvestres, libres: un regalo de la generosa naturaleza.

Le trajo a su mente felices imágenes de ella, su luminosa y amplia sonrisa que hacía saltar su corazón de felicidad, y que después lo dejaba con una plácida calidez, como abejas que revolotean suspendidas sobre los viñedos.

“Yo puedo hacerlo”, se urgió internamente. ”Yo puedo hacer que abra su alma atormentada”.

El sol cubrió con un manto cálido la mañana.

Sin darse cuenta, el muchacho levantó la cabeza, hizo una pausa y cerró los ojos.

Permaneció de pie, descansando y disfrutando del sol por un minuto, serenando su mente por primera vez.

“Quizás me esfuerzo demasiado”.
Continuó su marcha.
“Tal vez necesito dejarlo fluir”.
Agotado, frunció el ceño.
“De cualquier manera, ¿qué significa todo eso?”
Otra pregunta.
“Ver o no ver, ser o no ser…”
Divagó.
“Me puedo volver loco”, musitó.
“Quizás ese sea el precio”, continuó.
“Yo puedo hacerlo”, se dijo a sí mismo de nuevo.

De repente, una nube partió el lago en dos, proyectando una oscura sombra que contrastaba con el lado brillante y soleado; un ying y yang de grandes proporciones.

El muchacho entendió el mensaje y sintió una gran calma dentro de sí.

“Simplemente, debo amarla”, prometió. “Y en ese amor, encontraré el abrazo”.

Dio media vuelta y empezó el camino de regreso a casa.

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Citas Del éxito

Muchos se mueren con su música atrapada en ellos mismos. ¿Porqué? Con demasiada frecuencia es porque se pasan sus días tan solo preparándose para vivir. De repente, el tiempo se les acaba.
-Oliver Wendell Holmes, Jr.

El éxito no es la clave de la felicidad. La felicidad es la clave del éxito. Si amas lo que haces, serás exitoso.
-Albert Schweitzer.

Puntos Claves

Estos días, parece que casi todo el mundo quiere culpar a los demás. Hay una virus que apareció en Mexico. Todos culpan al vecino por la crisis económica y las malas economías personales de cada quien obviamente no las causaron ellos mismos–¿verdad?

La empresa que manejaba nuestra página cerró sus puertas y por eso no recibiste la Revista Richeli por unas semanas. Mi pregunta es esta: ¿a quién debo culpar yo? Al final del día, ¿a quién le importa? Este portal hubiera desaparecido (momentaneamente) si hubiésemos pasado demasiado tiempo culpando y no suficiente trabajando.

Afortunadamente, con calma (mas o menos) fuimos a buscar otra empresa, lo investigamos bien, negociamos un trato justo y nos fuimos a trabajar—y el resultado lo estas leyendo ahora mismo. Tenemos un portal nuevo, con mas capacidad y enseguida comenzaremos el blog.

Como indica el artículo, tuvimos que aceptar el reto, enfocarnos en soluciones (no en culpar a nadie) y aplicar la labor—por lo que ahora disfrutamos la victoria final con un mejor portal, mas servicios y un paso adelante para todos.

Te propongo un reto: sé parte de la solución no parte del problema. Toma responsabilidad personal, acepta lo que tienes que aceptar, haz un plan y anda camino adelante sin queja alguna.

Circula sin miedo.

En el kilómetro extra no hay nada de tráfico.

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